TONTO EL QUE LO LEA (o sobre los pequeños grandes momentos)

El otro día, camino del súper, me encontré un cartel colgado de una balcón en el que habían es...


El otro día, camino del súper, me encontré un cartel colgado de una balcón en el que habían escrito, con una caligrafía claramente infantil, "TONTO EL QUE LO LEA". Sólo eso, en una hoja pequeña de cuadritos, de esas típicas de cuaderno escolar, colgando de una cuerda.

Tengo que ser bastante tonta, porque he debido picar y leerlo cientos de veces y ese día no fue menos... Pero qué risa. Qué risa cuando lo leí y qué risa imagino que se echaría el niño que lo escribió mientras lo ideaba o cada vez que alguien se parara, en medio de la calle, a leer su cartelito improvisado. Un niño, una hoja y una cuerda. Así de sencillo es crear un buen momento.


Qué fácil es disfrutar de esos pequeños grandes momentos cuando somos niñxs y qué difícil nos resulta a veces reconocerlos y pararnos a deleitarnos con ellos cuando somos adultxs, ¿verdad?

La tarde que me encontré el cartel, por ejemplo, en realidad estuve a punto de no detenerme para leerlo. Eran casi las 9 y no quería que me cerraran el súper porque tenía que comprar urgentemente comida para el perro. Además, necesitaba llegar pronto a casa para darle un paseo y preparar una ficha para el trabajo sin que se me hiciera muy tarde, porque al día siguiente madrugaba (para variar), así que iba con mucha prisa (también para variar).


Hace poco leí una reflexión sobre esto de las prisas que me pareció muy interesante: Sin tiempo para el amor romántico. Os transcribo algunos de los fragmentos claves que aparecen en ella, aunque si tenéis un rato, os recomiendo encarecidamente que la leáis entera porque no tiene desperdicio:
"A las empresas no sólo les damos mucho tiempo de nuestras vidas, sino también nuestras energías físicas, mentales y emocionales.

(...) Al capitalismo le da igual que estés borracha de amor, feliz, eufórica, exultante, cachonda, preocupada, angustiada, desesperada,  triste, ansiosa, enojada. Al capitalismo no le importa que tu compañera esté hospitalizada y tú quieras estar cuidándola y acompañándola. No le importa si vas a tener una conversación decisiva con tu pareja, si estás de duelo por una ruptura sentimiental, si quieres acompañar a  una amiga o amigo en momentos difíciles. No le importa, y tú tienes que ir a trabajar, aunque tu abuela se esté muriendo. No le importa si has dormido esa noche por la gripe de tu hija o si te has pasado la noche gozando lujuriosamente. Tú tienes que estar ahí cumpliendo (...).

Si te lo montas por tu cuenta, es lo mismo. No puedes permitirte el lujo, generalmente, de tomarte unos días para tus asuntos emocionales, porque entonces no comes ese mes. La cadena de producción no puede parar por tus sentimientos, y al capitalismo le conviene que no seamos demasiado felices: nuestra insatisfacción permanente y nuestro dolor nos hacen más vulnerables. Así que la explotación de nuestras energías y tiempos es brutal, porque va más allá de la cuestión productiva. Vivimos en una sociedad represiva a la que le conviene constreñirnos el acceso al placer, al amor, al juego y al disfrute. Prefieren que disfrutemos consumiendo, o que dediquemos nuestro tiempo a trabajar: el amor es improductivo. Poco rentable.

(...) El tiempo es oro: nuestras vidas son muy cortas y necesitamos un sistema productivo más acorde a nuestras necesidades vitales, individuales y colectivas. El capitalismo romántico nos regala muchos finales felices mientras nos roba horas de vida: necesitamos recuperar nuestro tiempo, y necesitamos energía para disfrutar de la vida."
Me parece que expresa perfectamente una realidad bastante común de nuestro día a día. ¿No os pasa que estáis siempre ocupadxs, que acabáis la jornada agotadxs y, sin embargo, con la sensación de no haber hecho todo lo que debíais? ¿Tenéis también una lista interminable de tareas pendientes que os hace sentir frustradxs porque cada vez es más inabarcable? ¿Os habéis dado cuenta de que últimamente pasáis menos tiempo de calidad con vuestra pareja (ir a hacer la compra o limpiar el baño no cuenta)? ¿Sólo yo llego tan extenuada al fin de semana que a menudo apenas me queda energía para disfrutar de mis migajas de tiempo libre? ¿Os sentís culpables cuando reserváis un rato para vosotrxs mismxs y os dedicáis a hacer las cosas que realmente os gustan en lugar de centraros únicamente en vuestras responsabilidades?


En lo que concierne a las mujeres, la sociedad es aún más exigente con nuestro tiempo: tenemos que ser igual de productivas que los hombres en el trabajo, además de tener una casa impecable, atender a los hijxs, ir al gimnasio para estar en forma y cuidar nuestro aspecto. Que sí, que lo de la casa y lxs hijxs no es sólo cosa nuestra y nadie nos pone una pistola en la nuca para que vayamos impecablemente maquilladas, pero sinceramente:

  • Las labores domésticas todavía no se reparten al 50%. Por ejemplo, mi familia aboga por la distribución paritaria del trabajo del hogar, así que mi chico se plancha sus propias camisas, pero si va a ver a su madre y lleva la camisa mal planchada, estoy segura de que ella piensa "¿cómo le dejará Marta salir así?".  En fin, ya sabéis de qué hablo, ¿verdad?
  • Y si no cuidamos nuestro aspecto, no nos sentimos bien con nosotras mismas, así que dedicarle menos atención a nuestra imagen de momento tampoco es una solución real.


Cambiando de tema, poco después de descubrir esta entrada llegué sin saber cómo al artículo Vivir en una casa slow.

Sobre la filosofía slow debo de saber más o menos lo mismo que vosotrxs: que se trata de un movimiento cuyo principio básico es "desacelerar" nuestras vidas para disfrutar de cada momento con plenitud y de una forma más saludable.

Su máxima me parece genial, aunque sinceramente no sabría cómo aplicarlo a mi acelerada rutina diaria, con su lista de tareas pendientes en permanente crecimiento, porque creo que la solución a esto de la "desaceleración" en realidad no está en nuestras manos: son los gobiernos los que tendrían que crear unas condiciones de trabajo que realmente permitan a lxs ciudadanxs conciliar la vida laboral con la personal, los que tendrían que tener como principal objetivo llevar a cabo actuaciones políticas que nos hagan felices.

No tiene sentido que, a pesar de la tasa de desempleo y del avance extraordinario de la tecnología, estemos prácticamente sometidxs a la esclavitud. Las "máquinas" deberían servir para ahorrarnos el trabajo y permitirnos pasar más tiempo disfrutando con nuestras familias (o con quien queramos).

Además, el Estado tendría que apostar por una reducción de la jornada laboral y un reparto de responsabilidades con los que, por otra parte, pueda acceder a un puesto de trabajo a todo el que lo desee.

Pero los gobiernos capitalistas son las marionetas de las multinacionales, y a las multinacionales sólo les interesa que seamos productivos y que consumamos, no que seamos felices.


Volviendo al artículo que os comento, en él se hace referencia a cómo esta filosofía "slow" se puede aplicar a la decoración mediante el concepto de la "slow home": una vivienda convertida en un refugio que invita al descanso y la desconexión.

Casualmente, ese mismo día descubrí este cotteage escandinavo de estilo nórdico-rústico que os muestro, hogar de la familia propietaria de la firma danesa Tine K Home, y decidí que, sin lugar a dudas, es un claro ejemplo de "slow home": un remanso de paz donde olvidarte del estrés laboral, de las camisas pendientes de plancha y del tráfico, donde poder disfrutar de las comidas con amigxs que se alargan hasta convertirse en cenas, hacer el amor sin prisas o tumbarte al sol para leer sin necesidad de mirar el reloj. En definitiva, el lugar ideal para redescubrir y disfrutar plenamente de esos pequeños grandes momentos de la vida que el ritmo frenético del sistema capitalista nos ha robado.

¡Feliz miércoles!


Fuente de las imágenes: 79 IdeasStyle Files

http://www.canelaynaranja.es/p/blog-page_14.html

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17 COMENTARIOS

  1. guau Marta, me encanta esta entrada,
    Como escribes y nos tramites todo ,.
    Yo soy bastante infantil, y reconozco que me encanta ser así, y emocionarme, con cosas simples.Eso nunca se debería perder.

    Por desgracia vivimos en un mundo marcado por el capitalismo, y el consumo acelerado.Pero ahí nosotros tenemos la última palabra, si entrar o no en ese juego.


    Yo y mi pareja hace tiempo , que cambiamos el chip. Disfrutamos de las pequeñas cosas.
    Salir a la naturaleza, es una buena terapia y gratuita. Fortalece la comunicación, ya que no hay teles, ni teléfonos, que interfieran.
    A mi me encanta. y gastas menos que si te quedas en la ciudad.

    He leído lo de las casas lentas, y que razón tienen,

    un saludo y buena reflexión.

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  2. ¡Ay, amiga! No podemos estar más de acuerdo con tu disertación de hoy. Nos acostamos muchas veces con la angustia de una lista interminable de cosas que hacer al día siguiente, y que incluyen las que no pudimos terminar el anterior... Por no hablar del nulo tiempo que nos dedicamos a nosotras mismas. ¡Conseguir comer un día solas en casa nos parece estar en el paraiso! Estamos tan acostumbradas a apagar tantos fuegos diferentes a la vez, que se ha convertido en nuestra forma de vida. Seguras estamos de que sentiríamos un intensísimo remordimiento de conciencia, si aplicáramos en nuestra vida la filosofía "slow"... ¿Qué pena más grande, eh?. Tendremos que reflexionar un mucho sobre el tema, Marta... ¡Gracias por este post!

    Besos mil de las dos

    J&Y

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  3. Yo solo digo que quiero días de 48 horas....jajajajajaja...con eso te lo digo todo.
    El cotteage escandinavo es divino...¡Quién pudiera!
    Feliz miércoles a ti también!!!

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  4. Buaaaaa! Nos sentimos identificadas con todooooo lo que has plasmado en el post! Por desgracia! Tan es así que un día uno de nuestros hijos vio a una de nosotras sentada(no es su costumbre,jaja) y le preguntó,Mamá,¿qué haces? Muy extrañado! Ella le contestó, NADA, y el chico se quedó alucinado!
    Pero una frase que nos hizo pensar mucho es "la vida no es una emergencia".Lo cual nos lleva a valorar esos momentos que no deberían pasar desapercibidos y disfrutarlos,como ahora,estar sentada y comentar este bonito post.
    Y nos da igual ser tontas,jaja,también lo hubiéramos leído,por curiosidad!lLas fotos son estupendérrimas!!
    Besos de las dos

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  5. Lo de la filosofía "slow" está muy bien para el que tenga dinero. Los curritos no podemos apuntarnos a eso porque, como dice el otro artículo, al capitalismo le va a dar la risa floja como digas que no has terminado tal o cual tarea porque ahora eres "slow". Jajajaja. Besotes!!!

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  6. Creo que la mayoría sentimos esa frustración. Me siento muy identificada, quiero una vida slow, hay que ponerse manos a la obra!!
    Bss

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  7. Muy buenas reflexiones...si encuentras el truco, porfi , compártelo!!!!!!!!!

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  8. ¡¡Cuanta razón!! Esta reflexión encierra verdades como puños: estamos tan atrapados en la vorágine diaria que nos olvidamos que el unico dia que realmente tenemos en nuestra vida es HOY. Quiero una vida slow...por favor ;)
    Besitos

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  9. Muy buena reflexión Marta...lo comparto!

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  10. Es cierto que el sistema capitalista nos empuja a llevar una vida que no es vida, pero también es cierto que hay personas que luchan contra esa "aceleración y esas prisas" y van dando pequeños pasos.
    Yo he dado solo unos pocos: plancho menos (aunque me gusta planchar, pero prefiero tener más tiempo libre), tengo una persona que me hace la limpieza (solo una vez por semana, pero disfruto mucho de ese tiempo), he prescindido de algunas "obligaciones sociales" que me aportaban bien poco... en definitiva, me dedico más tiempo a mí misma y a ver pasar la vida y salvo momentos puntuales de trabajo me estreso menos.
    Pongámonos a la tarea, solo con cambiar una cosa, se iniciará el cambio.
    Un abrazo desde el norte, Marta

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  11. Te había escrito un rollo, pero ¿para qué?. Al final venía a decirte que estaba de acuerdo contigo. Me veo como mercancía barata al servicio de los intereses de las grandes marcas, de los bancos, de la polítican... embuchada en la dictadura de don dinero y de la derecha rancia española y me deprimo. Me ha venido a la cabeza la siguiente frase de El Club de la lucha:

    “Tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos”

    PD: Yo lo único que plancho son las telitas para el patchwork... jajajajajaja

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  14. No puedo estar de más de acuerdo con todo lo que dices. Mientras lo leía pensaba en que en Dinamarca han bajado su jornada laboral a 6 horas intensivas porque han visto que es mucho más productivo. A la vez he ido viendo las imágenes que me han relajado un montón y qué sorpresa al ver que era la casa de la danesa Tine K. Yo no quiero ser danesa, me gusta donde he nacido, pero no me gusta nuestra jornada laboral que con la hora de la comida y el transporte se convierte en 10 horas que sólo hacen agotarnos física y mentalmente. Por mucho que yo quiera llevar una vida relajada y disfrutarla más ¡No me dejan! y encima con unos sueldos que cuesta llegar a fin de mes, si se llega. Pero bueno hay que intentar ser feliz.

    Gracias por este post tan interesante (Perdón por borrar los anteriores comentarios pero es que al escribir rápido me había comido palabras, ainssssssss el estrés jeje)

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  15. Qué de verdades hay en tu post! me siento muy identificada. Cada vez pienso más en este tema y es que estamos entrando en una dinámica de locura, que como siempre digo quiero trabajar para vivir, no vivir para trabajar. Creo que es importante pararse de vez en cuando, reflexionar y preguntarnos si nos gusta la vida que tenemos y si hay algo que podamos cambiar para mejorarla. Debemos perseguir nuestros sueños, que por lo menos lo hayamos intentado, que vida sólo hay una!

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  16. Pues si, un post para pensar y reflexionar sobre los problemas de nuestro tiempo. Yo al menos, tengo la esperanza (recóndita) de que mis hijos, algún día encuentren un mundo mejor.
    Un besete.

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  17. Veo que no soy la única que, después de todo el día sin parar, al final del mismo tiene la sensación de no haberlo aprovechado y de que todavía quedan mil cosas pendientes.
    A favor de la reducción de jornada, en primer lugar porque lo realmente vital es las vida en si y en segundo porque cuanto más felices seamos, más y mejor rendiremos en el trabajo. Creo que no es necesario hablar de los países que ya funcionan así y ver cómo les va.

    Un besazo, guapa!
    Slow rules!!!!

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