El miedo

La Junta de Andalucía, a estas alturas, todavía no nos ha ingresado la paga extra. Por eso, como la...

La Junta de Andalucía, a estas alturas, todavía no nos ha ingresado la paga extra. Por eso, como la mayoría de mis compañerxs, llevo una semana retrasando todas las compras y planes mientras reviso una y otra vez la cuenta, bastante cabreada, porque oigan, no es un regalo, es lo que recibimos por nuestro trabajo.

Hoy, sin embargo, esa rabia se ha tornado en miedo. De repente me he acordado de mis compañerxs de la escuela de hostelería, que llevan 7 meses sin cobrar, y he pensado "¿y si, simplemente, no nos pagan?".


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Confieso que he vivido. Antes de que nos dejaran el sueldo por la mitad, de que nuestras parejas se desesperaran asistiendo a cientos de entrevistas de trabajo para nada y nuestros padres fueran despedidos por una miseria, los profesores vivíamos. Y yo, como tal, he ido al cine, al teatro, a conciertos. He viajado a donde me ha dado la gana, he comido en buenos restaurantes, me he comprado zapatos caros.

Espero que nadie me entienda mal, nunca he sido manirrota ni pija, simplemente he trabajado y estudiado como una bestia para poder vivir como me diera la gana. Mi familia era muy humilde así que nadie me regaló nada, pero crecí sabiendo que el mundo sería mío si yo quería, porque para eso mis abuelxs habían peleado por nuestros derechos. 

Así fue la niñez y la juventud de esa que algunxs llaman "generación perdida", de lxs que ahora tenemos treinta: sin miedo al presente, sin miedo al futuro. Estábamos segurxs de que nuestro destino estaba en nuestras manos, y de que podíamos conseguir lo que nos propusiéramos si nos esforzábamos. Yo también formo parte de ella, pero empecé a trabajar pronto, así que la crisis no me ha golpeado tan fuerte como a muchos de mis coetáneos. Tuve suerte porque tardé poco en acabar la carrera, por eso pude presentarme a las oposiciones y acceder al mundo laboral justo antes de que todo comenzara a desmoronarse.

Pero algunxs no tuvieron tanta suerte. Algunxs tardaron un poco más en acabar la carrera, y entonces las oposiciones ya no eran como antes: de repente no había plazas para todxs -de hecho, prácticamente no había plazas-, y se quedaron fuera, a pesar de que habían demostrado que estaban más que cualificadxs y a pesar de que el sistema los necesitaba.

Y se encontraron cara a cara con un país en el que hay tantxs alumnxs por aula que a veces ni siquiera hay sillas suficientes, en el que tardan un mes en mandar al sustituto de matemáticas, en el que hay docentes tan cansadxs y mayores que ya no entienden el idioma de los alumnxs, mientras que ellxs, con treinta años y deseando con todas sus fuerzas trabajar (ojo, no hacerse ricos con un euromillón, ¿eh?, deseando levantarse a las 7 de la mañana para TRABAJAR) tienen que malvivir en un piso compartido o en casa de sus padres mientras agradecen como un regalo del cielo que los llamen para una media jornada mal pagada en el Telepizza. 

Por eso muchxs decidieron hacer las maletas y revivir eso que ya inventaran sus mayores, eso de ser un inmigrante pobre. Y ahora ellxs, mis amigxs, mis compañerxs de universidad, mis vecinxs, vuelven en navidad y me dicen que están bien pero que como en casa, en ningún sitio, mientras leo en sus miradas que se les parte el alma por tener que volver a alejarse mañana de sus padres, que están mayores, o del sitio al que pertenecen y del que tuvieron que marcharse sin querer buscando unas condiciones laborales un poco más dignas.

Y eso nos lleva de nuevo a la paga extra (recortada y requete cortada) que no nos ingresan. Y, peor aún, al miedo que da que, simplemente, no nos la ingresen. O el miedo a perder ese trabajo a media jornada con un sueldo ridículo con el que, al menos, pagamos nuestra parte del alquiler de un piso compartido. O el miedo que implica tener treinta años y vivir gracias a la caridad de tus padres, sin ninguna esperanza de poder independizarte, comprarte una casa bonita, un coche, una puta thermomix, y empezar a crear tu propia familia aunque ya peinas más de una cana...

Dicen que esto de la crisis es un invento que ha servido a lxs que mueven los hilos para recortarnos los derechos, para recortarnos los sueldos, para recortarnos la esperanza... Pero, ahora que lo pienso, quizás más que recortarnos cosas lo que pretendían era que nos crezca algo, el miedo, porque una sociedad asustada no progresa, porque si te resignas a sobrevivir como sea mirando de reojo cómo cortan las barbas de tu vecino al final te acabas conformando con las migajas que te dejan comer. 

Pues espero que hayan calculado bien las dosis de miedo que nos meten en las entrañas, porque los animalitos asustados, incluso los más dóciles, algunas veces se cansan de gruñir y muerden.

Feliz navidad.

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10 COMENTARIOS

  1. Toma toma!!! No puedo decir nada más! Que estoy de acuerdo con todo lo que dices y cómo lo dices.Que ojala tu paga extra llegue cuanto antes,antes de que la gente se canse de pelear cada dia y pierda la ilusion por demostrar que queremos un mundo más justo,mejor y para todos! Un besazo y feliz Navidad!!!

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  2. Aiss preciosa que lo he leído, me he puesto a hacer la cena y no he podido desconectar de tu post.
    Sabes que vivo en Suecia, esta año me quedo sin volver a casa por varios motivos. Aquí las cosas van bien, trabajo como una zopenca, pero las cosas van bien... no es lugar éste de explicar las miserias y las dificultades por las que está pasando mi familia en casa,pero bueno...
    Sólo quería decirte que me has tocado la fibra, que me has dejado con el picorcillo en la nariz.
    Un post fenomenal, gracias.
    Lou

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    1. Gracias a ti, Lou, un besazo enorme y ánimo con esa mudanza, que sé que son siempre un rollo.

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  3. Estamos convencidas de que todo se va a solucionar,pero nos dejas preocupadas!
    Muchos besos de las dos

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    1. Sí, sí, si estoy segura de que lo de la extra es temporal y desde luego, agua de borrajas si lo comparamos con lo que están viviendo otras familias. Ha sido sólo un pensamiento "flash" de estos que te mosquean ;)

      Otros tantos besos para vosotras, artistas.

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  4. Ciertamente Marta, la cosa está clara, uno se cansa de tener miedo y al final acaba mordiendo. Espero que pronto se solucione lo de la extra y tengas al fin tu sueldo completo!!
    Bss

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  5. Qué gran reflexión... Yo también pertenezco a esa "generación perdida" (cumplo 30 el próximo año) y, la verdad, me siento muy afortunada porque tengo un buen trabajo de lo que he estudiado (que mi esfuerzo me ha costado conseguirlo!!!) y mi marido también. Pero veo a mis amigos, a familiares... Y de verdad, qué impotencia, qué tristeza...! Porque algunos de ellos también se han esforzado mucho y su situación es, de todas formas, difícil.

    Ojalá que esto cambie de verdad pronto a mejor...

    Feliz día♥
    María {La cajita de música}

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  6. Me identifico totalmente con tu reflexión.
    No tengo los 30, pero en poco tiempo tendré que enfrentarme al mundo laboral. Y tal y como van las cosas lo único que tengo es miedo.
    Por cierto, tu blog es encantador.
    Besos.

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    1. Muchas gracias, espero que se note el cariño que le pongo.

      Y deseo que tengas mucha mucha mucha suerte cuando te toque lanzarte al mundo ;)

      Un abrazo y bienvenidx.

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