En el límite del bien y del mal

El otro día estaba tomando un café con Faly cuando surgió el tema del momento: las elecciones. L...

El otro día estaba tomando un café con Faly cuando surgió el tema del momento: las elecciones. Le pregunté a quién iba a votar y me dijo que no tenía ni idea porque todos los políticos le parecían iguales: una panda de mentirosos y ladrones. Y de ahí la conversación derivó hacia el típico dilema filósofico de botellón postadolescente o sobremesa de vino bueno: ¿el ser humano es bueno o malo por naturaleza?


Siempre he pensado que al nacer estamos "preprogramadxs" para ser solidarixs, honradxs y empáticxs, de manera que una sociedad bien educada sería capaz de vivir felizmente, sin necesidad de un gobierno, en un régimen anárquico en el que cada individuo se guiase únicamente por sus propios condicionantes éticos.

¿Cómo se explicaría "el mal" dentro de esta hipótesis? Pues pensaba que aquellxs que actúan mal (entendedlo como concepto general laico aplicable a conductas diversas, como  maltratar a un animal, engañar a otra persona o prevaricar) lo hacen porque no han sido educados de la manera adecuada, porque sufren una enfermedad mental o porque sus circunstancias le obligan a actuar así. Es decir, que si alguien agrede a otro, es porque no le han enseñado que eso no se debe hacer, porque tiene un trastorno que le impide distinguir lo que está bien o mal o porque en ese contexto se ha visto obligado (por ejemplo, para defenderse de un ataque).

Hasta que un día me topé cara a cara con la maldad.

Estaba encarnada en un joven con el que me crucé y desde la primera vez que lo vi, sólo por su mirada, supe que disfrutaría haciéndome daño (a mí o a cualquiera que se cruzara en su camino vaya).


No parecía un chico "problemático". No tenía ningún tipo de trauma y su familia era "normal". Comprendía las normas sociales. Aparentemente se trataba de un chico como todos los demás. Pero no lo era. No me parece ni el lugar ni el momento oportunos para enumerar las atrocidades que muchos años después me contaron que había cometido, aunque creedme: se os pondrían los pelos de punta.

Después de aquello me he replanteado a menudo esto de la naturaleza real del ser humano. Desde luego es un tema complicado que difícilmente se puede analizar objetivamente porque en él influyen muchos aspectos de los que es imposible desvincularse, como la cultura, la religión o los propios instintos animales.

Hablando precisamente de estos últimos, seguro que habéis visto más de una vez a niñxs haciéndose daño cuando juegan. Es una cuestión instintiva, como los cachorros de león que pelean entre sí para aprender a luchar de verdad cuando sea necesario. Como animales, tenemos ese componente agresivo que nos predispone a comportarnos de una manera violenta si necesitamos defendernos o proteger nuestro territorio.

También por instinto luchamos por liderar al grupo. Nos vanagloriamos en cuanto podemos de nuestras hermosas plumas y, si es necesario, elaboramos estrategias para conseguir el liderazgo o, directamente, embestimos. ¿Actuamos mal o, simplemente, seguimos lo que nos dicta la naturaleza?

Obviamente en estos casos la educación es una cuestión básica: nuestros padres (o el grupo social en el que nos encontramos) nos educan para limitar nuestro comportamiento natural adecuándolo a lo socialmente aceptable.

La cuestión de la religión  es también relevante. Aunque no seamos creyentes, la mayoría de nosotros hemos crecido en una sociedad cuyos valores están claramente vinculados con el cristianismo.

La humildad y la caridad, por ejemplo, son dos "virtudes" muy relacionadas con este. Desde mi punto de vista al menos, el hecho de que se nos exija este tipo de conductas es una cuestión moral, independiente de la sociología y la ética. La empatía o el compañerismo, por el contrario, surgen cuando el ser humano empieza a establecerse en pequeños clanes, pues descubre que si se cuidan unxs a otrxs y distribuyen el trabajo, el grupo se hace más fuerte y, por lo tanto, se trata de rasgos anteriores al catolicismo que podemos encontrar en cualquier grupo social independientemente de la religión que procese.

Es decir, que considerar que alguien no se comporta bien porque no es caritativo o humilde es consecuencia de nuestra moral judeocristiana, mientras que si una persona no es empática o buena compañera, su conducta no sería correcta en ningún grupo social, independientemente de sus creencias, de manera que podríamos considerar que su comportamiento es inaceptable, negativo, objetivamente "malo".


Una amiga que también es profesora me contó el caso de un alumno que era extremadamente inteligente y, según algunxs, algo pedante. Sus padres estaban bastante preocupadxs porque en clase siempre intentaba llamar la atención de lxs profes y lxs bombardeba a preguntas. Tanto es así, que algunxs docentes optaron por no hacerle siempre caso y sus padres se esforzaron por enseñarle otra forma de comportarse.

Creo que nuestra cultura (y esa defensa de la humildad en la que nos educan) puede haber coartado el desarrollo de este chico. A menudo las mentes brillantes se plantean muchas preguntas, y los alumnxs que tienen ciertas capacidades más desarrolladas a veces necesitan más atención de la habitual.

Su desarrollo personal e intelectual, por lo tanto, puede que se limitara porque lo intentaron educar para lo que consideramos "el bien" desde nuestra perspectiva moral judeocristiana, es decir, no ser pedante, ser humilde, integrarse en el grupo sin llamar la atención para que los demás alumnxs no se distraigan con sus preguntas y los profesores puedan llevar a cabo una clase a un ritmo "normal".

De acuerdo, puede que no siempre plantease preguntas por curiosidad. Quizás en algunas ocasiones sólo quería llamar la atención del grupo y vanagloriarse de su inteligencia (sería una conducta instintiva completamente normal, en cualquier caso). Pero cabe la posibilidad de que la chispa que encienda la mecha que podría hacer que este chico algún día descubra, por ejemplo, la cura del sida, sea una de esas preguntas que nunca llegará a plantear porque se siente coaccionado por lo que las normas sociales establecidas en parte por nuestra cultura judeocristiana considera correcto: ser humilde.

Lo que quiero decir con esto es que los conceptos que manejamos de lo que es actuar bien o mal son subjetivos y, en ciertas ocasiones, por adaptarnos a lo que nos impone la moral colectiva nos vemos obligados a actuar de una manera que, en realidad, no beneficiará ni al individuo ni al grupo en un futuro próximo.

Pues bien, respecto a este asunto existe una película extraordinaria que quería proponeros para este Miércoles de CCCine: Dogville.


En este fascinante largometraje de Lars von Trier su protagonista, Grace, llega a un pequeño pueblo idílico huyendo de una banda de gánsters. Los habitantes del pueblo, a pesar de ser humildes y caritativos, en un primer momento no quieren acoger a la chica por miedo a los gánsters. Todxs excepto uno, Tom, un intelectual que convence a duras penas a sus vecinxs de que le permitan quedarse apelando a conceptos con reminiscencias religiosas, como la bondad, la generosidad y la capacidad de dar y recibir, pero desde una perspectiva filosófica.

Lo primero que nos llama la atención es la escenografía: el pueblo en sí se limita prácticamente a unas cuantas líneas trazadas en el suelo.

Creo que ya sólo por este detalle la peli merece un análisis desde un punto de vista decorativo. ¿Qué convierte a un hogar en lo que es? ¿Cómo puede definirse un despacho, una iglesia o una cocina simplemente con un par de muebles representativos y, sin embargo, conseguir que se plasme perfectamente la personalidad de quien habita en ellos?

Por otra parte, crear un escenario abierto similar al que podríamos encontrar en una obra de teatro hace que cobre aún más intensidad la actuación de los personajes (que nunca pueden dejar de representar su papel aunque no estén en un primer plano) porque, a pesar de la simplicidad abstracta de su localización, que en principio nos hace "no creernos del todo" lo que va ocurriendo, poco a poco vamos metiéndonos en la película embrujados por esa interpretación tan intensa.

De hecho, nos involucrarnos tanto emocionalmente que nos evadimos de nuestro propio razocinio y aceptamos, como justo y necesario, ese final violento y vengativo que probablemente en otras circunstancias no aprobaríamos porque viene a confirmar que el ser humano es incapaz de vivir en una sociedad utópica anárquica y necesita ser guiado y controlado por un poder superior que imponga las normas y no le permita abusar del débil.



La película tiene multitud de interpretaciones (esta en particular me parece bastante interesante). De ella se dice, por ejemplo, que es una crítica a la sociedad estadounidense. Desde mi punto de vista se trata de una alegoría sobre la debilidad que muestra el ser humano ante las tentaciones y la capacidad enajenadora que ejerce en nosotrxs el poder y el control, capaces de hacernos olvidar tanto nuestra propia ética como la moral común, y comportarnos de una manera más cruel y salvaje que los propios animales.

El poder es una fuerza muy peligrosa. Desgraciadamente lo hemos comprobado muchas veces a lo largo de la historia: cuando los nazis lo adquirieron y se vieron con la capacidad de controlar a los judíos, los sometieron y vejaron, del mismo modo que se había hecho con los afroamericanos durante la época esclavista.

De acuerdo, son ejemplos un poco extremos, pero seamos sincerxs: ¿cuántxs de nosotrxs, si estuviera en nuestras manos, no intentaríamos beneficiarnos (o beneficiar a los de nuestro entorno) de nuestra posición? Si tuviéramos un alto cargo político, ¿acaso no intentaríamos buscarle un trabajo a nuestro hermano que está en paro? ¿Podríamos contenernos y no meter la mano en la caja en cuanto tuviéramos la oportunidad si sabemos que nadie va a percatarse? ¿Seríamos capaces de gestionar el trabajo de nuestrxs subordinadxs sin dejarnos llevar por la subjetividad y perder de vez en cuando el norte disfrutando de la sensación de llevar el control?

El mensaje es amargo, por eso creo que para acompañar a la peli (y a la reflexión que conlleva) nada mejor que una merienda dulce que, en esta ocasión, tendrá como protagonista principal a las manzanas. La manzana, el símbolo que el catolicismo asocia con el pecado, es la materia prima básica que produce este "pueblo de perros", prácticamente su medio de subsistencia, y el personaje que se encarga de transportarlas adquiere un papel fundamental dentro de la trama, pues se convierte en el antagonista principal.


Por eso, si no la habéis visto o bien os apetece volver a verla, os recomiendo "maridarla" con un té turco de manzana (una de las delicias que descubrí en Estambul) y una tarta de manzana, como esta ricura del Nido de mamá Gallina, que endulcen un poco esta visión tan desalentadora del ser humano.

Termino con esto, que ya me he enrollado bastante pero no quiero dejaros mal sabor de boca. Sí, he conocido la maldad, pero también la bondad. Afortunadamente me he cruzado algunas personas realmente honradas e idealistas, gente que sería capaz de llevar a objetos perdidos una cartera con 500 euros, gente que es incapaz de mirar para otro lado cuando considera que se está llevando a cabo una injusticia, personas que realmente me hacen recuperar de vez en cuando la ilusión de poder crear, gracias a la educación y el respeto mutuo, una sociedad idílica, una verdadera utopía.


¿Y vosotrxs qué pensáis: el ser humano es o no es bondadoso por naturaleza?



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22 COMENTARIOS

  1. Hay de todo. Y el problema es que vamos de un extremo a otro. Por un caso que me toca muy de cerca, la bondad y las buenas intenciones son machacadas por la picardía y en casos más extremos por la maldad. Mina la conciencia de ese ser inmaculado hasta llegar a martirizarse y a afectarle psiquicamente porque no puede comprender esos comportamientos. Es muy triste, son personalidades que aunque parezcan idílicas, existen, y da la casualidad (o no) de que en este caso que comento son padre e hijo...no había caído en eso pero da que pensar...

    Dogville, buenísima, automáticamente me he acordado de "El señor de las moscas" que también trata este tema y a mi me impresionó bastante (también lo hizo Dogville).

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    1. Jo, no me quiero ni imaginar el caso que me contáis, que encima siendo familia es más difícil alejarse...

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  2. Hay gente que nace mala y ahí no hay discusión. Mi cuñado, el otro día, me decía que todos los psicópatas son unos enfermos y me enfadé, no todo se resume en una patología, hay gente mala y punto.

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    1. Puff, yo no lo tengo tan claro la verdad. Pero bueno, es un tema con el que podríamos pasarnos horas debatiendo...

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  3. Hablo mucho de esto con una compañera de trabajo. Ella tiene la teoría de que hay más gente mala que buena. Yo opino al contrario pero, como dice Ses, hay gente que es mala sin necesidad de sufrir ninguna patología. Sin embargo, discrepo en que nacemos inocentes y el mundo nos pervierte. Creo que es al revés. Nacemos egoístas porque somos puro instinto y la naturaleza humana no suele ser altruista. Creo que nos volvemos buenos por la educación y las convenciones sociales. Como dices, no serviríamos para vivir en un estado anárquico así que tal vez la expresión adecuada no sea que "nos volvemos buenos" sino que aprendemos a convivir aunque la esencia sea la misma.
    Todo esto desde la generalidad, claro está. Siempre hay excepciones.
    Un besote!!!!

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    1. Mmmmmmmm, la verdad es que cuando nacemos somos muy "egoístas" y de peques siempre intentamos llamar la atención, que el que no llora no mama y tal. Me has hecho pensar...

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  4. No he visto esa película y tengo muchas ganas.

    El hecho de la maldad en el mundo es algo imposible de erradicar, son tantos los factores que hacen que una persona no actúe bien. Aún siendo el ser más bondadoso, creo que en algún momento de nuestras vidas "Pecaremos", porque tanto lo bueno como lo malo está en nosotros por naturaleza.

    Besos

    WomanToSantiago

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    1. Puede ser. Quizás no sea una cuestión de blanco o negro, quizás dependa más que nada de la situación en la que nos encontramos...

      Oye, ¡tienes que verla! ¡Es buenísima!

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  5. Supongo que todo influye ,si educan a dos hermanos de la misma manera ,porque uno sale más generoso,bueno o dulce que el otro? Será porque es la naturaleza? Es dificil saberlo ciertamente...y seguro que conocemos todos a muchas personas buenas que según las circunstancias pueden llegar a ser malos o al contrario...
    La peli? No la he visto como otras tantas...grrrr mi lista se va haciendo larga...
    Esa tarta y té me apunto!!! A estas horas...mmmm
    Y sobre politica...qué tengo que decirte que no sepas???
    Besos

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    1. Nada, nada. Sáltate esa lista y ponte esta la primera, que me apetece mucho saber cómo la interpretas.

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  6. Ostras, que bueno, acabo de hacer un paréntesis en el texto a la que has empezado a plantear la peli. Justo el Sábado, de camino a un concierto, salieron entre otros temas de conversación esta película, que la recomendó una amiga y dijo algo parecidoa tu sinopsis "nos involucrarnos tanto emocionalmente que nos evadimos de nuestro propio razocinio".

    Ara cuando has empezado a hablar del final me he saltado el resto de entrada.. me la apunto para ver, y en cuanto la tenga videada regresaré a terminar con la reflexión :P

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    1. Pues o se trata de una casualidad enorme o el destino se ha obstinado en que la veas ya mismo. Y luego me cuentas qué tal, ¿eh?

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  7. Otra vez lo has conseguido... engancharme de tal manera que no podía parar hasta leerlo entero de punta a punta. Podría dejar un texto como el tuyo de largo o más, pero no creo que fuera "socialmente" correcto. Desde luego este mundo no está hecho para los diferentes, los que no se conforman con la respuesta standard, los que quieren algo más. Y si solo tienes 7 años y hablas como si tuvieras más de 30 la cosa se complica aún más... Cuantas cosas te contaría yo con un buen café en la mano y esa tarta maravillosa de nuestra amiga Sara... Un besazo

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    1. Mmmmmmmmm, pues sí, me parece que me tendrías que contar muchas cosas... Pero creo que esa conversación se merecería más unos cosmopolitans que un café. La tarta sí se queda ;)

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  8. Yo reo que los buenos ganamos por mayoría pero que los malos se llevan toda la prensa.

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    1. ¡Me gusta esa idea! Desde luego, es más positiva que la de mi amigo Faly.

      Ay, Marcela, qué ganas tengo de leer tu libro, ¿cuándo llega a España?

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  9. Bueno Marta, pues este es un tema de lo más interesante. Por un lado somos seres sociales, vivimos desde el principio en grupo por necesidad, instinto de supervivencia y en esos grupos puede haber lucha por el liderazgo pero si el líder no lo hace bien para el grupo éste no lo soportará y se puede rebelar.
    La maldad supongo que es antisocial de base, esto da para mucho. No he visto la peli pero ya mismo me pongo a buscarla.
    La peli "la comunidad" es muy divertida y también trata del tema. Gente con vidas aparentemente normales que se dejan seducir por el dinero llegando a comportamientos menos aceptables socialmente. Y "el hombre invisible" nos hace temblar pensando lo que seríamos capaces.
    Bss

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    1. Ostras, no me acordaba de ella y mira que me impactó en su momento... Creo que voy a volver a verla, sólo por el papelón de Carmen Maura me parece recordar que ya valía la pena.

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  10. Entrada estupenda, me has hecho reflexionar y leerlo deteniéndome en cada detalle y en cada frase, que es raro en mi leyendo blogs...apuntada queda la peli que no la he visto!

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    1. Ay, Ainhoa, que me pones "colorá". Muchas gracias, me alegra que te haya gustado.

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  11. Que a gusto me tomaría esa tarta contigo, me tienes absolutamente enganchada a tus entradas y me las tengo que leer de cabo a rabo. Dices cosas que dan mucho que pensar sobre todo en la maldad adquirida, esa que se aprende a golpe de miedo para sobrevivir en ciertos ambientes. De todos modos sigo creyendo que en este mundo hay más gente buena que mala, aunque a veces no lo parezca.
    Besos, guapa

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    1. Puede que tuviéramos un problema: si me encontrara cara a cara con una de tus tartas... Creo que me la llevaría corriendo a un rincón apartado y me la comería enterita, y, si intentaras acercarte, aunque fuese para mantener una profunda conversación filosófica, te gruñiría como mi perro cuando robó una pata de cordero jajaja

      Ahora en serio, me encantaría Sara.

      Muchísimas gracias por tus amables palabras, eres un encanto.

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