La receta de la felicidad

Nos educan para triunfar, para destacar, para ser lxs mejores.  Nos enseñan a competir, a se...

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Nos educan para triunfar, para destacar, para ser lxs mejores.  Nos enseñan a competir, a ser ambiciosxs y exigentes con nostrxs mismxs para prosperar. Prácticamente no sabemos quienes somos y ya nos están bombardeando con el recursivo "tienes que sacar mejores notas para poder conseguir un buen trabajo y así tener todo lo que quieras cuando seas mayor". Siempre pensando en el futuro, siempre planteándonos propósitos y condicionando nuestro bienestar a la consecución de ciertos logros o bienes materiales. Pero no nos enseñan a disfrutar del camino, a conectar con nuestras emociones, vivir el aquí y el ahora y, en definitiva, ser felices. Por eso hoy he decidido compartir mi receta de la felicidad, la que me habría gustado que me explicaran cuando era pequeña. Es esta:

1. Conócete, acéptate, quiérete. 

Cada vez que tenemos que rellenar en un formulario una descripción de nosotrxs mismxs nos entra el pánico, ¿cómo es posible? ¡Pero si cada de unx nosotrxs debería ser la persona que mejor se conoce! Seguro que si nos piden describir a nuestra pareja o algún amigo nos resultaría súper sencillo. Entonces, ¿por qué cuesta tanto hacerlo cuando se trata de ti mismx? La respuesta es sencilla: porque no nos paramos a conocernos.

El ingrediente principal de la felicidad es saber quién eres y cómo eres, aceptarte y quererte. En el momento en el que eres consciente de tus aptitudes, de tus flaquezas y necesidades, resulta mucho más fácil establecer un plan de ruta vital que te resulte satisfactorio, ser benevolente contigo mismx, comprender tus emociones y saber qué quieres realmente.

Y ahora dirás, "genial, Marta, ¿pero eso cómo se hace?". Pues lo siento, pero no existe ningún truco mágico para conseguirlo. Eso sí, hay algunas estrategias que nos pueden ayudar a conocernos mejor a nosotrxs mismxs, como vivir o viajar solxs y leer, porque la intimidad nos posibilita saber cómo somos cuando nos sentimos realmente libres y porque son experiencias que nos sacan de nuestra realidad inmediata, permitiéndonos compararnos con otrxs y así observarnos con objetividad.

De  momento, puedes empezar haciendo una lista de cosas que se te dan bien y cosas que no se te dan tan bien. Me temo que en muchos casos la segunda columna tendrá muchos más ítems que la primera, porque normalmente sí que conocemos perfectamente nuestros defectos, ¿verdad? Si te ocurre eso, pide ayuda a personas de tu entorno para completar la primera. Seguro que te sorprendes cuando te des cuenta de cuántas cosas positivas piensan de ti sin que tú lo sepas.

Tuve un alumno que era un encanto, pero no se le daba bien estudiar. Él lo sabía, por eso no se frustraba cuando se esforzaba pero obtenía malos resultados. Era consciente de que no iba a ser arquitecto, pero también se daba cuenta de que tenía un montón de cualidades que lo convertían en alguien muy especial, como la empatía o la capacidad de esfuerzo. Por eso se esfrozó muchísimo para obtener el graduado: quería dedicarse a algo que le gustara y se le diera bien, en lugar de plantearse objetivos inalcanzables.

2. Encuentra lo que te apasiona y apuesta por ello.

Lo sé, son tiempos difíciles. Hoy parece que el mundo nos exige tener cientos de títulos, hablar perfectamente inglés, conseguir un trabajo bien remunerado... Pero si has llegado a conocerte profundamente quizás te hayas percatado de que no se te dan bien los idiomas o de que, simplemente, no te gusta estudiar. Eso sí: eres genial trabajando con las manos, se ta da fenomenal relacionarte con los demás o tienes una habilidad extraordinaria para lxs niñxs, la cocina o las plantas. Pues apuesta por eso.

Vivimos con prisas, siempre pensando en lo que vamos a hacer en cuanto acabemos lo que tenemos entre manos. De este modo a menudo elegimos una profesión que nos promete encontrar trabajo pronto o un sueldo estable. Pero si pensamos en nuestra vida como una larga trayectoria, quizás nos compense más encontrar un puesto algo más tarde y dedicarnos durante 35 años a un oficio que nos apasiona, incluso teniendo una nómina más baja, que trabajar durante 40 años en algo que nos asquea. Nuestro lugar de trabajo es donde vamos a invertir más tiempo, así que es fundamental que la labor que vamos a desempeñar nos motive y nos llene. Por eso antes de plantearnos nuestro proyecto de futuro tenemos que tener muy claro qué se nos da bien y qué nos gusta hacer. Y si la respuesta no se corresponde con lo que la sociedad, la familia o incluso nosotrxs mismxs nos habíamos propuesto como "plan de ruta", pues quizás tengamos que parar un momento, reflexionar sobre lo que nos hace felices y cambiar nuestros objetivos. ¡Y el mundo no se acaba!

http://www.upsocl.com/inspiracion/los-21-habitos-de-la-gente-feliz/

Hablando del alumno que mencioné antes, muchos años después de darle clase me lo volví a encontrar por azar en un restaurante. Es camarero. Qué digo, camarero, es EL MEJOR CAMARERO del mundo, de estos que te roban una sonrisa incluso en tu peor día. Y es feliz, porque ha encontrado un oficio que le gusta, y lo más importante, con el que se siente realizado.

3. Escucha y mima a tu cuerpo, es tu templo.

¿De verdad vas a desperdiciar el valioso tiempo que nos regala la naturaleza acostadx porque te has resfriado o te duele la espalda?

Come sano, tú cuerpo necesita vitaminas para ser fuerte y resistente. Y haz un poco de ejercicio cada día para mantener "la maquinaria bien engrasada". No hace falta que te machaques en el gimnasio si no te gusta, que tampoco es eso, pero darte un buen paseo cada tarde sienta fenomenal y te carga las pilas. Y si durante la caminata tienes la suerte de respirar algo de de aire puro, ir en buena compañía y tomar un poco el sol, te sentirás mucho mejor.

Por otra parte, quizás tu cuerpo te mande de vez en cuando mensajes porque no le estás dando el descanso suficiente, porque lo estás sometiendo a demasiado estrés, porque necesita más hidratación... ¡Escúchalo! Estando sano es mucho más fácil ser feliz.

4. Construye, aporta, pon tu granito de arena.

Sí, el mundo puede resultar un lugar triste y descorazonador porque cada día vemos guerras, desigualdades, prejuicios, injusticias. Pero fíjate en cuánto hemos evolucionado, cuánto ha mejorado nuestra calidad de vida, cuántos derechos hemos adquirido. La historia de la humanidad se construye con personas optimistas que quieren mejorar las cosas e invierten lo que pueden para conseguirlo. No hace falta que te vayas a Nigeria como cooperante, hay cientos de actos que puedes llevar a cabo para construir un mundo mejor sin necesidad de mudarte a otro continente: recicla, protesta por lo que te parezca discriminatorio, ayuda a tu vecinx, participa en iniciativas populares que consideres justas... Pero lo más importante es que nunca, jamás de los jamases, pierdas la ilusión ni las ganas de crear un futuro mejor. Lxs pesimistas nunca sabrán qué es la felicidad.

5. Pierde el miedo al qué dirán, recupera la espontaneidad y suéltate.

Baila una canción cada día, disfrázate, haz bromas. Lxs niñxs no necesitan nada para ser felices, porque enfocan toda su atención en el instante que están viviendo y si les apetece, se ponen a saltar y cantar para divertirse. ¿Por qué perdimos esa sana costumbre? 

Cuando somos adultxs nos ponemos muchas metas, a menudo imposibles -cuando me toque la lotería.., cuando tenga dinero..., cuando me compre aquello...-, pensando que al alcanzarlas seremos felices para siempre, como el final de un cuento de hadas. Pero ni la vida es un cuento ni la felicidad es un destino al que llegas algún día, sino una manera de vivir el presente, así que disfruta de todos los pequeños momentos que puedas. La alegría es una actitud vital; si "malvives" esperando tiempos mejores, te sentirás desgraciado y esa energía negativa te acompañará incluso aunque consigas llegar a tu ansiada meta. Mientras que si trabajas contigo mismx para estar de buen humor, estarás de buen humor desde hoy. Y el hoy es tan válido (o más) que el mañana, ¡no lo dejes escapar!

http://caduceosalud.es/especialidades/consulta-medica-mas-felicidad/

6. Recuerda que siempre hay varias maneras de afrontar el mismo problema. 

Que sí, que la vida a menudo nos lo pone difícil, pero oye, siempre puedes elegir cómo reaccionar ante los obstáculos que encuentres por el camino y cuesta prácticamente lo mismo esbozar una sonrisa que estar de morros.

Hace poco tuve una conversación con una amiga que me parece muy ilustrativa en este sentido. Me enteré de que su padre estaba muy enfermo, así que la llamé para preguntarle cómo se encontraba. Podía haberse puesto a llorar, decirme que estaba en el hospital, que estaba preocupada... Sin embargo, me dijo "va, es que es muy mayor y, ¡ey, es muy difícil llegar a ser tan mayor! ¡Cuéntame algo divertido, anda!".

Podemos afrontar los problemas graves, como una enfermedad de un familiar, obsesionándonos con ellos y sintiéndonos poco afortunadxs, o bien aceptándolos con naturalidad, esforzándonos todo lo posible por solucionar lo que esté en nuestras manos pero sin dramatizar ni paralizar nuestra vida e intentando evadirnos cuando podamos. En cualquiera de los casos, esos problemas tardarán lo mismo en solucionarse, así que cuando te encuentres con una situación complicada, intenta analizarla con perspectiva.

7. Sé honradx, generosx y honestx.

Sí, puede que alguna vez te encuentres con algún indeseable que te haga daño, pero ten en cuenta que el ser humano es bondadoso por naturaleza -de lo contrario, ya nos habríamos extinguido hace muchos miles de años-, así que a la hora de relacionarte con lxs demás, da siempre lo mejor de ti mismx, no pienses mal de nadie, no pierdas el tiempo criticando a lxs otrxs y regala siempre que puedas una sonrisa. Casi siempre te la devolverán, y si no lo hacen, al menos tendrás el corazón contento, la mente despejada y la conciencia tranquila por haber actuado de la manera adecuada. Y, oye, para ser feliz es igual de importante tener una buena relación con lxs demás que sentirte bien contigo mismx, ¿no te parece?

http://fitnessfoodandfashionblog.com/2014/03/19/los-10-habitos-de-la-gente-feliz/
Fuente de las imágenes: Un toque de luz, Upsocl, Caduceo Salud y Un paso decisivo
PD: Otras elucubraciones de la Sra. Canela sobre las pequeñas grandes cosas, el bien y el mal, el amor romántico, el dolor y el olvido, el miedo, el copyright, el poder de la lectura, la vida slow y la belleza.

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29 COMENTARIOS

  1. Esta claro que ser feliz es una decisión personal y un trabajo a tiempo completo. Depende mas de nosotros mismos que de las circunstancias que nos rodean, pero creo que es algo que no se enseña, se descubre poco a poco en la vida, pero hay que escuchar a nuestro corazón y cuando sientes paz, es que vas por el buen camino.
    Besos

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    1. Mmmmm, pues yo creo que sí se puede educar para la felicidad: enseñando a comprender y expresar emociones de manera sana, invitando a disfrutar el momento, transmitiendo motivación y ganas de hacer... Es complicado, claro, pero se puede.

      Incluso predicando con el ejemplo: del mismo modo en que si tus padres fuman es probable que tú también lo hagas de mayor porque son tu modelo de conducta, si los padres son dinámicos, constructivos y tienen sentido del humor es posible que los hijos también lo sean.

      Un besete Sara.

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  2. Lo bonito de la vida es que siempre estás aprendiendo y el intentar ser más felices con nuestras vidas, es para mi un propósito diario. También todos los días lucho para que mis niños tengan una filosofía de vida al margen del consumismo y del dinero. Bueno, en ello andamos, jeje!!
    Bsts guapa

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    1. Entonces seguro que serán muy felices cuando crezcan, Mónica ;)

      Un besete también para ti.

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  3. Me encanta la entrada de hoy Marta!, creo que lo has clavado en todos los puntos. No existe un mañana, sino un hoy al que hay que cuidar y vivir lo mejor posible. Ser feliz e intentar hacer felices a los demás. Pocas veces nos paramos a pensar en nosotros mismos, y creo que todo el mundo tendría que hablar consigo mismo y descubrir ese yo interior que tenemos cada uno de nosotros!. Comparto tu entrada!! Un besote guapa.

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  4. La edad va ayudando mucho en ese aprendizaje... Cada día somos más capaces de pensar en nosotras mismas sin sentirnos demasiado egoístas por ello. Pero nos ha costado, pues la educación que hemos recibido ha dejado nuestros sentimientos, emociones y necesidades los últimos de la fila. Nos ha encantado reflexionar con este magnífico post, Marta

    Besos mil de las dos

    J&Y

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    1. Pues sí, es algo que vamos aprendidiendo (con suerte) con la edad, pero lo ideal es que nos lo enseñaran desde pequeñines, ¿verdad? Nos ahorraríamos muchos malos momentos y frustraciones...

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  5. Muy buenos tus consejos!!! No hay fórmulas mágicas para ser feliz pero sí hay pautas que pueden ayudar. Un besote!!!

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    1. Eso mismo pienso yo. No es una fórmula mágica, sino unas pautas diarias.

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  6. ¡Buenísimo post! Nosotras sí pensamos que se puede educar y aprender en el optimismo y la alegría. Es como todo en la vida, hay cosas que te salen espontáneas, pero hay otras que hay que ir aprendiendo a hacer, así la práctica te lleva a tener hábitos que cada vez se hacen más parte de uno mismo.

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  7. Felicidades por tú post, cuanta verdad hay en tus palabras, quizás, todos seamos conscientes de la importancia de poner en práctica todos los consejos que propones pero lo difícil es aplicarlos sin pensar a lo grande y sin castigarnos cuando no conseguimos nuestros propósitos. Creo que hay que vivir el presente, cuidar los detalles del día a día, cuidarnos, cuidar a los que nos rodean y ser consciente de que lo que vendrá no será siempre maravilloso, pero tras la tormenta una/o será un poco más sabia/o y conocerá la mejor forma de sacar su mejor sonrisa en los días soleados.
    Un beso
    Palmira

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    1. Totalmente de acuerdo, Palmira: cada experiencia que tenemos. Por muy dura que sea, nos hace más sabixs. Lo importante es saber aplicar esa sabiduría después para disfrutar intensamente las sonrisas cuando toquen...

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  8. En ese proceso estamos por acá Marta. Escribiste un precioso post, yo ajustaría una idea: no se trata de tener "virtudes" o "defectos" sino de que en ocasiones, nuestros rasgos personales son fortalezas y en otras, debilidades. Yo soy "la desmesurada" y la desmesura puede ser tan beneficiosa como contraproducente a mis propósitos. Vuelvo a tu idea inicial: conocerse y saber cuándo podemos soltar y cuando tenemos que sujetarle las riendas al carácter para que no desborde. De esa forma, es un poco más fácil encontrar el camino propio. Besos

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    1. Mmmmmmm, la verdad es que al escribirlo sí que pensaba en "fortalezas" y "debilidades", aunque no se me ocurrió usar esos términos... Sí, probablemente se habría ajustado mejor a lo que quería expresar.

      ¡Gracias por la aportación!

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  9. Si yo también creo que se puede educar para ser positivo y feliz con uno mismo.
    Muchas veces dejamos pasar cosas de nuestra vida que si repararamos en ellas, nos harían mucho más felices. Pero como son cotidianas, ni cuenta nos damos :/
    Gracias por el portal de vez en cuando hace falta un toque de atención para no desviarnos del camino
    Un besin!!

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    1. La verdad es que algunas veces vamos tan deprisa que no nos paramos a disfrutar de esos placeres cotidianos.. Qué pena, ¿a que sí?

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  10. Fantástica lección sobre la educación y los valores que realmente importan!!
    Me ha encantado tu post!!
    Debemos aprender mucho de lo que dices y transmitirlo a nuestros pequeños.
    Esto es lo que de verdad importa: ser feliz. GRACIAS!!
    Desde http://ambientadores-melaza.com/blog/

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    1. Ay, ojalá nos enseñaran estas cosas de peques, ¿verdad?

      ¡Muchas gracias!

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  11. Yo creo que tendría que haber una asignatura en el colegio que enseñara a disfrutar del momento, del ahora. Es cierto que la sociedad te lleva a pensar que triunfar es tener un super trabajo, un super coche, una casa genial..desde pequeños estamos bombardeados por millones de anuncios y mensajes erróneos...pero eso no es triunfar ni ser feliz. Y ahi llegan muchas frustaciones...Te educan para pensar siempre en tu futuro y se olvidan del único momento que existe, que es el ahora.

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    1. Pues tienes toda la razón. Bueno, en algunos cemtros sí que están concediéndole la importancia que merece el desarrollo de la inteligencia emocional, pero claro, no de manera generalizada ni sistemática.

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  12. MArta, éste ha sido uno de los mejores posts que he leido nunca. Toda la razón, así que lo comparto!
    Muchas gracias por compartir tus reflexiones.
    Un besote.

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    1. ¡Aaaaaaaay, Mónica, que me pongo tontorrona! Mil gracias solete.

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  13. Marta! De verdad que es un post tremendo! De lo mejorcito que hace mucho tiempo he leído y se acerca tantísimo a mi forma de pensar y ver la vida pero que no hubiera sido capaz de explicar tan bien y con tantos argumentos como los tuyos. Lo compartiré en fb para tenérmelo guardadito porque va a merecer la pena leerlo de vez en cuando....soy muy de "pequeños instantes de felicidad" y de que la aptitud lo es todo....y me ha encantado la frase del pesimista se pierde lo que es la felicidad...chapo! Y si , sin duda, creo que se puede enseñar y se debe, menos mal que ahora ya nos preocupamos más de lo que se llama inteligencia emocional y lo que conlleva alrededor...llevaba un viernes regulín y ya has conseguid que se de la vuelta para bien totalmente!!! Besos mil!

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    1. Jo, Ainhoa, tú sí que le has dado la vuelta a mi viernes con este comentario tan positivo, ¡muchísimas gracias!

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  14. Creo que se puede enseñar a ser feliz Marta porque aunque es una capacidad que tenemos con el ritmo vital podemos olvidarla. Se nos enseña más a competir que a compartir, se es tan bueno que se es tonto, se nos compara con un físico ideal e irreal muchas veces, nos perdemos entre un millón de numeros entre los que se nos coloca, haciéndonos perseguir una felicidad inalcanzable. Por eso es tan importante la educación, para no perder la perspectiva correcta!!
    Bss

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  15. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  16. Marta este post me ha fascinado!!!!! Tienes muchísima razón, nos enseñan desde pequeños a estar en constante movimiento, pensando siempre en el futuro, pero no aprendemos a disfrutar el camino y entonces nos cuesta ser felices. De verdad me encantó tu post, gracias por escribirlo!!!!!!! ❥

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