Mis trucos para mantener el orden en casa

Llevo viviendo en villa Canela casi 12 años. Cualquier persona que lleve 12 años viviendo en el mismo sitio tendrá muchos trastos acu...



Llevo viviendo en villa Canela casi 12 años. Cualquier persona que lleve 12 años viviendo en el mismo sitio tendrá muchos trastos acumulados, pero en mi caso, creo que eran algunos más de lo normal porque al haberme mudado siendo tan joven he vivido aquí varias etapas diferentes de mi vida -con sus consecuentes trastos correspondientes, por supuesto-: apuntes de la carrera y anotaciones de la tesis de mi etapa de estudiante, cosas de un amigo con el que compartí piso y de algún que otro ex, muebles y objetos sosos que en su momento tomé heredados (o directamente de la basura) porque me hacían falta y no tenía pelas aunque en el fondo nunca me gustaron... Y libros, claro. Y ropa, mucha ropa, como los crop tops que me encantaba usar cuando tenía veintipocos años y no creo que vuelva a ponerme. Todo esto, por supuesto, unido a las últimas piezas, vintage o diy, que he añadido los últimos años a la colección, además de las cosas de mi chico.

En fin, que hace unos meses tuve una revelación. Estaba en el cortijo de Lola cuando encontré una mesita de cocina vintage hecha una porquería en el gallinero: llena de excrementos y restos de comida de las gallinas, con las patas oxidadas y el tablero podrido... Vaya, que daba más asco que pena, pero como la forma de las patas y su tamaño me parecieron tan ideales decidí rescatarla y convertirla en un escritorio. En breve te enseño el resultado, pero de momento te diré que aunque daba miedito, quedó MONÍSIMO.

Aquí ya le había dado un manguerazo, estaba mucho más asquerosa

En principio la idea era  hacer un escritorio reutilizando las patas por el mero hecho de crear algo bonito pero sin estar segura de a dónde iría a parar porque Lola no lo necesitaba. La cuestión es que cuando lo vi terminado, tan rebonico, me dije "Jo, lo quiero, pero no me cabe en casa... ¡Eh! ¿Pero cómo es posible que no pueda hacerle sitio a un escritorio tan mono, que pensándolo bien, además me hace bastante falta?". Y ahí fue cuando tuve la revelación: me di cuenta de que los trastos habían invadido mi hogar y no permitían que esta evolucionase conmigo. Parecerá una chorrada, pero fue el momento justo en el que me di cuenta de que había que cortar con el pasado para dejarle espacio al futuro.

A ver, que me da que ahora mismo estarás pensando que antes de eso tenía la casa hecha un estercolero, como si tuviera síndrome de Diógenes vaya, y tampoco es eso, ¿eh?. Siempre me ha gustado el orden, pero sí que había, además de los muebles, libros o ropa que ya no encajaban con la versión de Marta del 2017, algún que otro "cajón de sastre" con objetos desorganizados que en realidad no necesitaba. Así que me puse manos a la obra y, después de pulir a conciencia cada rincón, he interiorizado dos mantras que creo que pueden ayudarte a mantener el orden en casa:


A la hora de decorar cada habitación, piensa en las cosas que vas a guardar en ese espacio y diseña su distribución en función de esto. Si cada una de tus cosas tiene su sitio específico, resultará más sencillo tenerlo todo en orden. O sea, un sitio para cada cosa y cada cosa en su sitio.

En ese sentido, antes de comprar (o construir) un mueble, calcula exactamente tus necesidades de almacenaje. Por ejemplo, antes de hacer las estanterías del salón coloqué todos mis discos y libros en línea y medí lo que ocupaban. Después, añadí la medida de los otros elementos que iba a poner en ellas (el equipo de música, un par de cajas de madera, etc.) y su profundidad, y no compré ni una balda hasta no tener un croquis muy concreto del espacio que necesitaría.

Por cierto, a la hora de organizar dónde irá cada cosa, sistematiza y unifica: si pones juntos todos los objetos del mismo tipo, mantenerlos (y encontrarlos) será más fácil, además de que resultará más estético. Por ejemplo, al poner todos los libros unidos en las estanterías del salón la limpieza resulta súper sencilla: basta con pasar la aspiradora por encima y listo. Y si cuelgas todas las faldas en la misma zona del vestidor, resultará mil veces más sencillo encontrar la que buscas.

En este momento, sé exactamente dónde está cada objeto o papel de casa y podría hacer una lista sin equivocarme de lo que hay en cada cajón. 


Pase que el verano pasado no te acordaras de ponerte ese bikini estampado... Pero si el anterior tampoco lo hiciste es que o bien no te sirve o no te gusta. Reconócelo: si no lo has usado en dos años, no lo necesitas: tíralo, véndelo, regálalo o dónalo. Recalco lo de "véndelo, regálalo, dónalo", porque es lo que más me ha ayudado a desprenderme de todo aquello a lo que tenía apego sentimental: no es lo mismo tirar mi  antiguo vestido preferido que regalárselo a una amiga, donarlo para que lo utilice alguien que realmente lo necesite o venderlo y sacarme unas perrillas con las que poder comprarme, si fuese necesario, algo que encaje con mis gustos y necesiades actuales.

Desde mi punto de vista, lo ideal es hacer una revisión de trastos y ropa al menos dos veces al año, aprovechando la limpieza general que hacemos al comienzo del verano y del invierno. Así evitamos acumular trastos innecesarios.


Sé que existen muchos libros y teorías al respecto, como la del armario cápsula, pero en mi caso poniendo en práctica estos dos mantras no ha sido necesario recurrir a otros métodos y por eso me ha parecido buena idea compartirlo contigo. ¡Espero que te resulten útiles!

¿Y tú, tienes algún truco que te funcione para conservar el orden en casa?

http://www.canelaynaranja.es/p/blog-page_14.html
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17 COMENTARIOS

  1. El eterno problema del espacio...le cojo cariño hasta a un clip, y voy acumulando, hasta que al final no queda más remedio que quitar algo!
    Deseando ver esa mesa! Y cómo me alegra que hayas vuelto, se te echaba de menos!

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  2. Yo voy organizando como puedo, cuando me lo pide el alma. lo cierto es que me quedo muy a gusto cada vez que me armo de valor emocional y tiro esas cosas que, luego, nunca echo de menos. Paz y Vida!

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  3. Tus mantras son los míos, Marta y a mi por lo menos tambien me funciona.;)
    Mil besos

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  4. A mí en las últimas vacaciones me dio la locura y tiré como cinco bolsas llenas de cosas. Hay que ver la de porquerías que uno acumula sin casi darse cuenta. Mi teoría fue más o menos la misma "¿Desde cuándo no uso esto?" "¿Lo necesito?" Si la respuesta era negativa, a la basura.
    Estoy deseando ver el escritorio. Un besote!!!

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    1. Pufff, ni te cuento la cantidad de bolsas que tiré solo con apuntes...

      ¡Yo estoy deseando enseñarlo, a ver cuando saco un rato!

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  5. Yo llevo varios meses en ese plan. Leer "La magia del orden" fue muy revelador para mí y justo dice lo que tú nos cuentas aquí. He tirado decenas de cosas y día a día sigo con ello (no tengo tanto tiempo como para hacerlo del tirón), aunque lo gordo gordo ya está hecho. Y es brutal la sensación que se te queda al deshacerte de tantas cosas innecesarias.

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    1. Es que si lo haces del tirón te vuelves tarumba, Helena, hay que hacerlo poco a poco, también para poder digerir el cambio.

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  6. Estoy en plena etapa de limpieza y despojo....feels good!!!

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    1. ¡Yeah! Sienta estupendamente.

      Un besete Marcela, me alegra saber de ti.

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  7. Y lo bien que te sientes después cuando has tirado o donado todas las cosas que ya no usas? Y encima tienes más sitio!!! No tardes en mostrarnos ese nuevo escritorio!!😜
    Besos

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  8. Precisamente estoy en ello, aunque como no dispongo de mucho tiempo, voy por zonas y poco a poco, pero tengo unas ganas de más o menos terminar! porque se que me va a dar una paz mental increíble! Deseando ver ese cambio del escritorio...seguro que es espectacular!

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    1. Sí, sí, hay que hacerlo así para poder digerirlo con calma....

      El escritorio...¡Ya mismo en sus pantallas, juas juas!

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  9. Pues sí, yo estoy ahora en esa etapa. Mi intención es purgar lo que ya no necesito (y donarlo o venderlo a quien sí le resulte útil) y acostumbrarme a mantener el orden. En algunas zonas de la casa ya lo he hecho, y la verdad, la diferencia se nota.

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